La historia extraordinaria de Don Jorge García, un agricultor ejemplar

Con alegría recuerda que los primeros días viajaba en la corrida del “Papá Cebolla” una tranvía que transportaba en un corral guajolotes y puercos y adelante venían los asientos para los pasajeros. “Después supe que había corrida de avión,  así que me venía en el avión de Aeroméxico y pagaba medio boleto de Mochis a Guasave

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Don Jorge García es un  empresario agrícola ejemplar que a sus 86 años de edad sigue cultivando la tierra.

Nacido el 30 de julio de 1932, Jorge empezó a trabajar desde niño. Con orgullo presume que desde que estudiaba la primaria vendía leche en palancas y después se fue a Los Mochis en donde estudio la secundaria.

Estando ahí tuvo la oportunidad de trabajar en el Ingenio Azucarero, por lo que en vez de que sus padres le dieran dinero para la escuela, el contribuía con el gasto de la casa.

Con alegría recuerda que los primeros días viajaba en la corrida del “Papá Cebolla” una tranvía que transportaba en un corral guajolotes y puercos y adelante venían los asientos para los pasajeros. “Después supe que había corrida de avión,  así que me venía en el avión de Aeroméxico y pagaba medio boleto de Mochis a Guasave;  ahí me ofrecían comida así que llegaba bien alimentado a la casa que me quedaba como a 500 metros del aeropuerto.

“Ya que supe lo que era ganar dinero, cuando tenía 14 años me puse a trabajar en un tractor, trabajaba y sembraba porque con un  hermano rentamos unas tierras para el lado de La Bebelama; y de ahí para acá a puro trabajar”.

 Fue en 1952 cuando conoció a su esposa Olga Artemisa Valle, con quien formó una linda familia compuesta por sus hijas Olga Paulina, Ana Laura, Rosalina, Luz María, Artemisa, Martha y Mónica, (QEPD).

Don Jorge asegura que él es un hombre que viene de la nada. La vida le dio la oportunidad de ser un empresario que ha sembrado de todo: trigo,  garbanzo, frijol, soya, algodón, cártamo maíz.

Hoy se dice agradecido de la vida. “Hemos tenido etapas difíciles pero gracias a Dios nos hemos sostenido».

Para don Jorge el consejo más importante que maestros y padres de familia le deben de dar a las nuevas generaciones es que los enseñen a ser emprendedores, que aprendan a resolver problemas y que salgan con la mente abierta para abrir un negocio y no para buscar un empleo.

Además aclara que si a Sinaloa se le ve como un estado rico es porque aquí la gente es muy trabajadora y por eso siempre hay que comer. “La riqueza de un pueblo está en su soberanía alimentaria y aquí somos los productores los que mantenemos de píe al estado”.

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